Alebrije Cloud es el sistema con el que opera la veterinaria Dolores de San Francisco, en Veracruz. Cada clínica que entra tiene su propia cuenta y su propio subdominio, con su logo, sus servicios y sus precios.
Todo gira alrededor del expediente. Cada mascota está ligada a su dueño y arrastra su historial completo: consultas con anamnesis y archivos adjuntos, vacunas, recetas y las citas que ya tuvo. Cuando llega un paciente, el veterinario abre una pantalla y ya tiene todo.
La agenda está partida en dos porque son dos operaciones distintas. La médica maneja tipos de cita, veterinario asignado y consulta a domicilio con zonas de cobertura configurables. La de peluquería tiene sus propios servicios con rango de precio, su peluquero y recargos que la clínica arma como quiera. Las dos se ven en tabla o en calendario y llevan su conteo de ingresos.
De la consulta sale la receta: se captura el diagnóstico, se agregan los medicamentos con su dosis, frecuencia, vía y días de tratamiento, y el sistema genera el documento. El inventario va aparte, con stock mínimo y máximo, fecha de caducidad, ubicación en el anaquel y aviso cuando algo está por acabarse.