ASH conecta a quien necesita un plomero, un electricista o alguien que repare el minisplit con el técnico que puede ir a hacerlo. Son dos aplicaciones dentro de la misma app: el cliente busca por categoría, ve precios y reseñas, reserva un bloque de horario y paga; el proveedor publica sus servicios, define en qué municipios trabaja y en qué horarios, y acepta o rechaza cada solicitud que le llega.
Una misma cuenta puede ser las dos cosas. El cambio de modo es un botón, y la app entera se reconfigura: cambian las pestañas, el inicio y el perfil. Los proveedores que operan como empresa suman colaboradores, cada uno con su acceso, y la agenda reparte los bloques entre ellos según la capacidad del día.
El dinero es la parte delicada. El cobro se hace con Stripe al momento de reservar, pero se libera cuando el trabajo termina; si en el sitio aparecen cargos adicionales, el técnico los levanta y el cliente los autoriza desde su teléfono antes de que se cobren. La plataforma descuenta su comisión y el panel concentra lo que se le debe a cada proveedor por periodo.
Dar de alta a un proveedor no es sólo registrarse: sube INE, CURP y RFC, y un administrador los revisa antes de aprobarlo. Ese filtro, más las reseñas y el historial de inasistencias, es lo que sostiene la confianza de contratar a alguien que va a entrar a tu casa.
El chat entre cliente y proveedor va en tiempo real sobre Firestore y se sincroniza al backend, de modo que soporte puede leer una conversación cuando hay una aclaración.